Un buen descanso ayuda a adelgazar

Junto con un buen plan de alimentación y una rutina adecuada de actividad física, un descanso apropiado colabora en la pérdida de kilos, o en el mantenimiento de un peso saludable. Muchos deportistas profesionales tienen como parte de su entrenamiento el hábito de dormir durante cierta cantidad de horas como mínimo (algunos hasta 12 horas diarias), y afirman que su rendimiento se debe a esa práctica sumada al resto de su preparación.

En general existe la idea de que cuantas más horas se dedica al sueño, se gasta menos energía y se deposita más tejido graso; este concepto se centra en que siempre se ha afirmado que en el descanso el cuerpo no realiza ninguna actividad y no necesita quemar calorías; pero esto no es así ya que si bien existe un estado de reposo, el organismo debe mantener las funciones básicas y para ello requiere cierta cantidad de energía. Hay un número determinado de calorías que el cuerpo necesita para las funciones vitales mínimas (metabolismo basal), dependiendo de la edad, sexo, peso y condición física; esa energía se gasta indefectiblemente durante todo el día, no importa la actividad que se esté realizando. Los individuos con mayor porcentaje de masa muscular requieren de más energía que otra persona con su mismo peso pero menos músculo.

Al momento de dormir, se da un aumento de la producción y liberación de la hormona del crecimiento, que entre otras funciones, promueve la formación de nuevas células. Proporcionalmente los niños segregan más cantidad de esta hormona, dado que el proceso de crecimiento se encuentra en una fase activa; por esta razón es trascendente que descansen durante más tiempo que los adultos, pues la disminución de sueño va a repercutir en su ritmo de crecimiento. En personas adultas dedicadas al deporte o con actividad física constante, también se produce algo de esta hormona en el descanso, necesaria para reestablecer las fibras musculares exigidas.

Un descanso inadecuado influye negativamente en los hábitos alimenticios. Durante el día, la sensación de agotamiento y desgano lleva a elegir alimentos no recomendables, siendo más probable “picotear” diferentes comidas para intentar disminuir la sensación de malestar, pero lo que se logra es aumentar la cantidad de calorías ingeridas, aliviando temporalmente la ansiedad a expensas de la ganancia de peso. Otra razón para escoger el buen descanso es que la acumulación de kilos está asociada muchas veces al estrés, el cuerpo tiende a almacenar más energía ante una situación de peligro como prevención de situaciones futuras. En algunas personas, el mantenerse despierto implica más consumo de alimentos como consecuencia de la ansiedad; aumentar las horas de sueño es aconsejable ya que se evitan las tentaciones.

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