Hígado graso y sobrepeso

Junto a la obesidad pueden coexistir diversas patologías, como el caso del hígado graso o esteatosis hepática. El tipo de alimentación es fundamental en el desarrollo de esta enfermedad. Esta afección consiste en el acúmulo de lípidos en las células del hígado, con la formación de nódulos grasos dentro del tejido; el rango de edad a la que se observa es de los 45 años en adelante.

Aún no se ha establecido con certeza cuáles son los factores determinantes de la enfermedad, pero pueden mencionarse causas predisponentes como ser la obesidad, cierto tipo de fármacos y sustancias químicas, consumo regular de alcohol y desequilibrios de índole hormonal. En etapas tempranas no hay síntomas, pero en casos crónicos puede evidenciarse disminución del peso corporal, cansancio y debilidad; el hígado no funciona correctamente, por lo que el cerebro recibe importante cantidad de amonio afectando al tejido neuronal. El diagnóstico se lleva a cabo mediante ecografías, resonancia magnética o tomografías; en algunos casos es necesario realizar una biopsia para determinar si existe fibrosis asociada.

¿Qué determina que la obesidad sea causante de hígado graso?

Cuando un individuo es obeso el balance de nutrientes en la dieta está afectado, pudiendo existir deficiencia de alguno de ellos. El sobrepeso puede llevar a la esteatosis hepática, dado que la alimentación consta de una alta proporción de lípidos, carbohidratos simples y bajo porcentaje de proteínas. Por esto reviste gran importancia la distribución energética de los diferentes grupos alimenticios para la recuperación de los pacientes con esta patología.

Por otra parte, el hígado graso influye en la aparición de afecciones como la diabetes, aumento de colesterol o triglicéridos en sangre, y desnutrición. En casos avanzados puede derivar en cirrosis o cáncer de hígado.

En lo que refiere al tratamiento, no se cuenta hasta ahora con un fármaco concreto para curar esta dolencia. Experimentalmente se está investigando la efectividad del ácido fólico y de la vitamina E como paliativos. La realización de un régimen alimentario es determinante en el proceso, y debe apuntar tanto al hígado graso como al sobrepeso que actúa como causante. Estos cambios deben acompañarse con la realización de actividad física de tipo aeróbico para utilizar calorías y movilizar los depósitos de grasa.http://deeo.ru/web-design/

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